¿Puede un títere hacernos emocionar?, si alguien me hubiese hecho esa pregunta hace un tiempo atrás probablemente hubiera recibido un escupitajo en la cara de mi parte. Pero como hace poco tuve la oportunidad de ver la nueva película de Los Muppets me debo en la obligación de cambiar de pensamiento radicalmente. Nunca jamas había visto siquiera 5 minutos de producción alguna relacionada con este singular grupo de muñequitos de trapo. Y si bien no puedo decir que me encanto este film, es verdad que lo disfrute bastante.
Desde que Disney compro los derechos de comercialización de estos personajes comenzó a explotarlos (fiel a su costumbre) de manera frenética en todo tipo de productos. Es así como en el año 2011 nos llego esta nueva película de la Rana Rene y compañía; y ya se encuentra en producción su secuela.
Hagamos un punto y aparte para hablar muy brevemente de la política de Disney sobre sus franquicias mas populares. Esta todopoderosa compañía se esta apropiando de cuanta licencia exitosa existe. En este caso hablamos de Los Muppets, pero hace unos años compro la Marvel y hace unos meses fue noticia la adquisición de Lucas Film, con todo lo que eso significa. El problema no es que monopolice la industria fílmica, sino el uso que les da a esos productos, sobreexplotandolos a mas no poder hasta dejarlos casi sin vida. Mientras cuenten buenas historias nadie dice nada, pero hay veces en que un argumento ya se encuentra cerrado desde hace tiempo como en el caso de Star Wars, que vera una séptima parte dentro de unos años. En fin, solamente quería decir algo al respecto.
Volviendo a lo que nos compete, esta película nos cuenta la historia de Walter, el mayor fan de Los Muppets que puede existir. El, junto con su hermano Gary y Mary, la novia de este ultimo, hacen un viaje a Los Ángeles para celebrar el décimo aniversario de novios de esta pareja, donde Gary planea proponerle matrimonio a su bella novia. A Mary no le gusta nada la idea de que Walter los acompañe pero acepta con la condición de que puedan cenar solos la noche de su aniversario. En su tour por la ciudad hacen escala en el viejo teatro de Los Muppets (quienes se encuentran todos separados y lejos, muy lejos, de las luces del espectáculo). Ahí se enteran por accidente que un magnate petrolero planea hacerse con el teatro para demolerlo y explotar el petroleo que se encuentra debajo (!). Obviamente a Walter esto no le gusta nada y decide poner manos a la obra y reunir a la vieja banda para tratar de evitar que esto suceda. Una vez todos reunidos, Los Muppets deciden realizar una Teleton para juntar los 10 millones de fondos que necesitan para quedarse con el teatro.
Walter y Gary




